Sakkara: En el país de las pirámides

Pirámide escalonada de Sakkara

Las mastabas son sepulturas mucho más modestas que las de los reyes, pero están decoradas con espléndidos bajorrelieves. Quienes eran enterrados en ellas querían llevarse con ellos la imagen del mundo donde habían vivido. De todo esto se compone esta necrópolis, que encierra valiosos testimonios sobre la vida cotidiana del Antiguo Egipto en el III milenio. (Aprende más sobre la vida cotidiana de los antiguos egipcios en este artículo sobre Egipto para los niños)

Así, en estas tumbas encontramos representaciones de su propietario sentado y rodeado de su familia ante una mesa rebosante de manjares y con músicos y bailarinas. En otras escenas, el dueño va a inspeccionar sus dominios en silla de manos, los campesinos aran y un rebaño cruza un canal. Estos son sólo algunos ejemplos de estas descripciones que resultan ahora tan detalladas. Los altos personajes que se hacían enterrar en las mastabas, poseían grandes propiedades y los cuadros que mandaban grabar resumen sus actividades – agricultura, ganadería, pesca, caza y artesanía- que hacían prosperar sus dominios. Lo curioso es que El Nilo no está representado en las mastabas, a pesar de ser el centro del mundo egipcio.

Además de las representaciones en bajorrelieves, se han encontrado en la necrópolis de Sakkara diversas estatuas que también muestran, además de las formas de agricultura, caza, ganadería o pesca, otros oficios que son muy importantes en la historia de Egipto, como las de varios escribas, que formaban un estamento social aparte, y que eran indispensables para el buen funcionamiento de la administración.

Sakkara

Aunque en Sakkara también podemos encontrar tumbas reales, como la del rey Zoser. Este monarca hizo elevar en esta meseta un inmenso complejo funerario, en el que un recinto de 500 por 300 metros encerraba un templo funerario, patios, capillas y una pirámide escalonada. Se trata de la más antigua construcción egipcia de piedra y la pirámide es también la primera que merece ese nombre y en ella se inspiraron Keops y sus sucesores. Se ha datado en la III dinastía.

Sakkara nos muestra todos los aspectos de la vida que son los únicos que conocemos de la época de Antiguo Imperio y que serían totalmente desconocidos, quizá sólo esbozados sino se hubiese encontrado o se hubiese perdido la piedra en la que han quedado grabadas las tareas diarias de hace tres mil años.

En sus grandes obras participaban todos los oficios. Los arquitectos, ayudados por los matemáticos y astrónomos, para la construcción; los escultores para la imagen del difunto; los carpinteros, tejedores y orfebres para el mobiliario, los vestidos y cuantos objetos iban a encerrarse en la tumba junto a la momia.

Las técnicas arquitectónicas eran notables, pero los conocimientos científicos en aquella época eran bastante reducidos, inferiores, según parece a los de los griegos, lo que no impidió que las pirámides fuesen orientadas casi exactamente hacia los cuatro puntos cardinales.

Pirámide escalonada.

Pirámide escalonada.

Para comprender las grandes maravillas de esta necrópolis no hay que imaginar técnicas muy complicadas ni secretas, como tampoco una implacable tiranía que juzgaba a millares de hombres a mayor gloria del rey – dios. Se trata más bien de la obra de unos trabajadores convencidos de la importancia de su misión, tal vez el acto colectivo de fe de un pueblo hacia el faraón, que encarnaba la comunidad.

No obstante, los artistas tampoco descuidaban a los vivos. Gracias a los objetos encontrados en las tumbas podemos forjarnos una idea del interior de las casas egipcias, al menos en cuanto a las clases privilegiadas. Se utilizaban vasijas de múltiples formas, de piedra magníficamente tallada y a veces de cobre. Los muebles de la reina Hetep- heres que se descubrieron en su tumba son una maravilla de elegancia y sobriedad, además de poseer una asombrosa modernidad.

En las paredes de las mastabas de Sakkara se contemplan todo tipo de artesanos dedicados a su trabajo, como orfebres, alfareros o escultores. Desgraciadamente, el noble señor que hizo grabar en las paredes de sus tumbas a estas gentes, no se preocupó de representarlos en sus casa, orando en sus templos o llorando sobre la tumba de un ser querido. De la vida privada de los trabajadores egipcios de la época y su universo mental apenas sabemos nada.

Complejo funerario de Zoser.

Complejo funerario de Zoser.

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