Las inundaciones: su importancia económica

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La economía en el Antiguo Egipto era fundamentalmente agraria. El Nilo, además de actuar como elemento unificador de la región, era el principal motor de la economía de la región, era simplemente la vida en Egipto.

A lo largo de la Historia muchos han sido los que han narrado maravillosos relatos sobre las peculiaridades de este enclave geográfico e incluso se ha llegado a calificar en muchos estudios como “el oasis más fértil del mundo”. Todos estos comentarios se deben a un acontecimiento anual como son las crecidas de las aguas del Nilo sobre las que se llegó a fundamentar la vida cotidiana del pueblo egipcio.

Lo cierto es que Egipto siempre ha sido una tierra de contrastes, en el Antiguo Egipto el país era kemet, “la tierra negra”, y se diferenciaba del desierto o deshret, “la tierra roja”.

Son estas crecidas, las semillas engendradoras de vida en “la tierra negra” y, a su vez, la causa de una prolífica producción que convertiría a la región en uno de las culturas más ricas en la época de los imperios. La relevancia de este acontecimiento fue tal que se llegó al punto de que las estaciones del año y la distribución del trabajo dependían únicamente de las inundaciones que sufría el Nilo.

inundacionesEl hecho es que la primera estación comenzaba en el mes de julio con el inicio de las inundaciones en el sur del país, en Asuán, para alcanzar las últimas cuencas del extremo norte del Valle de cuatro a seis semanas más tarde. Ya en el mes de septiembre era cuando empezaba el tiempo de la siembra y germinación. El ciclo llegaba a su fin entre finales de abril y el mes de junio con la tan ansiada recolección.

Como hemos afirmado con anterioridad, la única explicación coherente ante la bonanza económica que se ha constatado en la región la encontramos en el proceso de las aguas que inundaban los terrenos empobrecidos situados a la orilla; tras su retirada, la intensa humedad de la tierra dejaba surgir el limo que crecía y preparaba el terreno para la siembra. Allá por donde el cauce del Nilo pasaba fructificaba la tierra.

A pesar de la fama que precede a los egipcios debido al increíble legado intelectual y cultural que nos han dejado, éstos ignoraban completamente la causa de estas crecidas y el hecho de que, realmente, eran provocadas por el deshielo de las nieves de las montañas de Etiopía y por las lluvias estivales de África. La tan arraigada tradición religiosa egipcia otorgó al dios Hapi el “honor” de ser el autor de dicho proceso creyendo que era esta divinidad la encargada de embalsamar las aguas del Nilo en una cueva situada al sur de Egipto. Cada año, a mediados de Junio, alzaba su sandalia para dejar escapar la crecida benefactora.

Lo importante es que debido al papel de las inundaciones cada año la tierra era cultivable. El paso de la crecida hacía indudablemente al país muy fértil, capaz de producir cereales suficientes para alimentarse y también almacenar grano para los posibles años de malas cosechas, momentos en que la crecida era escasa, por supuesto.

Podemos establecer tres causas que fundamentan la domesticación del Nilo por parte de los egipcios en el Antiguo Egipto:

  1. El hecho de que existiese cierta irregularidad en las inundaciones, aunque éstas eran periódicas, junto a la constante necesidad de agua por parte del cultivo de hortalizas y legumbres. Los cereales, trigo y cebada principalmente, que podían ser almacenados por un cierto tiempo, no bastaban para asegurar la subsistencia durante largos intervalos de tiempo. Había pues, que “domesticar” el agua, igual que se había hecho en otro tiempo con los animales.
  2. El Nilo no discurre por todo Egipto y existían tierras alejadas de estas orillas tan fértiles, también éstas debían ser regadas artificialmente para su siembra.
  3. Las crecidas del Nilo a veces se excedían demasiado produciéndose nefastas inundaciones y en otras ocasiones no crecían lo suficiente, por lo que provocaba hambruna. La respuesta no se hizo esperar ya que entonces se documenta las primeras asociaciones de agricultores y el hallazgo de soluciones tales como el levantamiento de diques para regular las aguas, y almacenar el grano para los años de escasez, en los que las cosechas fallaban.

La inundación conllevaba otras consecuencias de orden económico. La construcción de diques y canales no era más que el resultado del esfuerzo de muchos egipcios cuyo objetivo era el de proporcionar al pueblo la amplitud de los efectos beneficiosos de la crecida. Para el desempeño de este trabajo se requería un importante número de efectivos sometidos a una estructura jerarquizada que garantizara tanto la construcción como el mantenimiento de estos canales. Esta fue la tarea primordial de los llamados nomarcas, jefes administrativos de los nomos (divisiones territoriales del país).

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  1. Entre los diversos efectos de la inundación debemos señalar el hecho de que las crecidas, en ocasiones, acababan con los límites entre las distintas parcelas de terreno. A través de esta crecida se observaba dos efectos, uno de arrastre de parte de la tierra hacia otro lugar del río (con lo que las parcelas decrecían) o bien del depósito en tierras de otro lugar (y las parcelas crecían). Era muy corriente la práctica de la agrimensura o medida de los terrenos ya que debido a la importancia de la extensión del terreno desde el punto de vista agrícola y, en particular, de la tierra cercana al río (la más fértil), su alteración anual obligaba a determinar las nuevas extensiones de las parcelas y, en consecuencia, su inmediata productividad.

Como resultado inmediato a esta práctica y al comprender que las inundaciones eran impredecibles para el desarrollo de la vida económica social…. en el Antiguo Egipto, se empezaron a construir las famosas presas que conocemos hoy en día.

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