La alimentación en Egipto: Fuente de estudio

la alimentación en Egipto

Aspectos como el de la alimentación en Egipto han sido obviados durante largo tiempo por los historiadores. La preocupación por los grandes hechos había sido dominante en las corrientes historiográficas anteriores a los años 60. Algo similar ocurrió con la egiptología.

Sin embargo, las revisiones posteriores se centraron más en los aspectos sociales de las antiguas civilizaciones históricas, incluyendo la antigua cultura egipcia. Los nuevos avances científicos, metodológicos y conceptuales permitieron abordar otros temas de estudio referentes a aspectos más cotidianos en la vida de las personas inscritas en sociedades históricas desaparecidas. En la actualidad, los egiptólogos disponen de una cantidad ingente de fuentes a través de las cuales poder describir aspectos tan comunes como el de la alimentación. Ya no sólo se toma como referencia a los escritores clásicos, sino que la ciencia ha irrumpido con fuerza prestando una especial ayuda.

Aún así, las fuentes literarias suelen ofrecer una importante recopilación de datos. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que los escritos que han llegado hasta nosotros normalmente corresponden a las obras de autores clásicos griegos y latinos, por lo que son de épocas relativamente tempranas. Herodoto, en su descripción de Egipto, relataba que los obreros que levantaron las pirámides apenas comían algo de ajos, rábanos y cebollas, uno de los productos básicos de la alimentación del antiguo Egipto. Este mismo autor también recogió las técnicas que los egipcios emplearon para conservar los alimentos, o nos informa sobre animales prohibidos en la alimentación. En este aspecto los historiadores albergan serias dudas sobre la prohibición de comer cerdo, aunque parece seguro que los sacerdotes no podían consumir pescado. Sin embargo, la obra más importante en este aspecto es la de Apicio. Este escritor romano del siglo I d. de C. recopiló toda una serie de recetas egipcias, aunque de época tardía. Gracias a él podemos saber cómo se preparaban los pescados a la parrilla o cómo se aprovechaban las calabazas en diferentes platos.

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Pero los escritos egipcios también ofrecen cierta documentación sobre gastronomía de la época faraónica. En algunos casos, en referencias dentro de obras literarias. En otros, se incluyen alimentos en las listas de ofrendas a los dioses, dando una idea de los productos consumidos en la época. En el cuento que toma como protagonista al famoso Sinuhé, se hace una completa recopilación de los productos más exquisitos para los antiguos egipcios. En himnos y rituales sacerdotales obtenemos información sobre hábitos alimenticios, pero siempre referidos a miembros de estamentos sociales altos.

Pero una de las mejores fuentes para conocer la alimentación egipcia se encuentra en el arte. Los artistas plasmaron en numerosas ocasiones la vida cotidiana del Egipto faraónico. Por ejemplo, los egiptólogos han podido describir vivamente la forma de celebración de los banquetes de las clases acomodadas. En otros casos, son los productos gastronómicos los que aparecen reflejados en pinturas y grabados. Al reflejar las formas ganaderas y agrícolas, nos enseñan que productos eran los consumidos por los egipcios. Esta información, contrastada con la arqueológica, nos da a conocer los hábitos alimenticios, aunque casi siempre referidos a estratos sociales elevados, por lo que los datos no son todo lo completo que se podría esperar. A través del arte, los historiadores han podido apuntar el gusto de los egipcios por las aves, frecuentes en El Nilo, ya que aparecen frecuentemente representadas. En unos casos, se refleja cómo se capturaba a estos animales, en otras ocasiones como parte de las mesas de suntuosos banquetes.

-la alimentación en EgiptoLa información arqueológica es abundante. Hay que considerar, sin embargo, que estamos refiriéndonos a productos perecederos, por lo que la información no es absoluta. Sin embargo, los restos hallados en muchas tumbas nos permiten hablar de elementos de la gastronomía. Se han encontrado restos de cerámicas, cuyos análisis permiten obtener los productos que guardaban, cosa que ocurre por ejemplo con las ánforas donde se depositaba la cerveza. La carne que se ofrecía para que los difuntos la disfrutasen en su vida en el más allá en muchas ocasiones se encontraba momificada. Generalmente se trata de carne de buey, un producto con un alto coste reservado a las clases adineradas. En otros yacimientos funerarios se ha constatado la presencia de peces almacenados, mientras que en tumbas pertenecientes al Imperio Nuevo es frecuente encontrar ofrendas consistentes en patos asados o conservados en salazón junto a otras vituallas. A estas evidencias habría que añadir los análisis de restos óseos y de pólenes en diferentes yacimientos arqueológicos, así como de herramientas y útiles empleados tanto en la producción de materias primas alimenticias como en su posterior elaboración.

La antropología, tanto física como cultural, puede aportar datos imprescindibles en el estudio de este tema. En el caso de los análisis forenses de momias, se ha estudiado la presencia de restos en los estómagos e intestinos de los cuerpos. De esta manera, se ha constatado en algunos restos de momias la presencia de diferentes granos de cereales, como por ejemplo la cebada, e incluso, como dato más curioso, de huesos de ratones, lo que podría implicar el uso de estos animales con fines nutricionales. La antropología cultural nos puede informar sobre antiguos hábitos alimenticios que han sobrevivido a lo largo de los siglos. Todavía hoy en Oriente Medio un plato que constituye un auténtico manjar es el erizo, por lo que se puede suponer su consumo en el antiguo Egipto. De la misma manera, numerosos dulces se han preparado de forma milenaria en Egipto hasta la actualidad, casi siempre tomando como principal ingrediente los dátiles.

Como podemos comprobar, la cantidad de fuente para estudiar la alimentación en la época antigua en Egipto es abundante, dando a conocer formas de vida. Así, la historia de una civilización puede completarse con aspectos de la vida cotidiana.

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