La agricultura egipcia: Base de la economía

agricultura egipcia

Dentro de esta actividad primaria como es la agricultura egipcia, ya que apenas se registraron innovaciones de tipo técnico, el río Nilo jugó un papel esencial regulando la producción agrícola de todo el país y su propia vida.

Las estaciones del año se regulaban en relación a la crecida anual del Nilo. Cuando los egipcios veían la estrella conocida en la actualidad como Sirio, comenzaba el nuevo año. En algunas ocasiones, cada cuatro años, no existía una correspondencia exacta entre la aparición de la estrella y la llegada de la crecida. Los astrónomos egipcios trabajaron para resolver este problema de su calendario. La crecida llegaba en el mes de junio. A partir de esta fecha, comenzaba la actividad agrícola para los campesinos. Una vez que se retirasen las aguas de los campos anegados, los agricultores tenían que aprovechar el limo que las aguas habían depositado, un limo de gran fertilidad para la agricultura egipcia.

La siembra de los campos se realizaba a voleo. El campesino iba arrojando sobre el campo todavía húmedo la semilla sin necesidad de cavar para introducirla en la tierra. Este problema quedaba resuelto ya que después de lanzar los granos, un animal, generalmente un buey o una vaca, pasaba detrás del agricultor pisoteando la tierra y así hundiendo la simiente. Esto podía hacerse en aquellas tierras que habían conservado con facilidad la humedad. Sin embargo, en aquellas más secas, el campesino debía utilizar un arado o una azada. En ambos casos, se trataba de simples utensilios de madera con los que los egipcios conseguían profundizar poco en la tierra.

El arado era más complejo. Se trataba de un instrumento compuesto por dos pértigas que se uncían sobre un animal, en la mayoría de los casos sobre bueyes, y que en su parte final se unían sujetando un reja de madera. Como se puede comprender, la profundidad alcanzada era excesivamente poca, aunque, sin embargo, quedaba compensada por la acción del limo arrastrado por El Nilo.

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Durante los meses que transcurren entre la siembra y la siega, es decir, entre junio y septiembre, la principal preocupación del campesino residía en mantener las condiciones de humedad necesarias de la tierra. Los egipcios habían desarrollado un complejo sistema de canales para intentar llevar el agua del río a las tierras más alejadas. Para tomar el agua necesaria para regar, contaban con dos métodos siendo ambos muy simples. El primero consiste, simplemente, en recoger con distintos recipientes, agua de la fuente más cercana, ya sea del río o de un canal, transportándola manualmente hasta el campo de labor. El segundo es uno de los más característicos de Egipto. Consiste en la utilización de un rudimentario sistema para recoger agua. Se trata de una pértiga de madera con un recipiente en uno de sus extremos y con un contrapeso en el otro. De esta manera, podían utilizar fácilmente agua de los canales y con ella regar sus campos.

En septiembre se realizaba la siega de la cosecha. Para ello se utilizaban hoces muy rudimentarias. Básicamente son las mismas utilizadas desde la denominada revolución neolítica. Consiste en un soporte de madera o de hueso, al que se le ha practicado un ranura. De esta manera, en uno de los extremos hay un asidero mientras que en el otro hay una incisión en la que se insertan pequeñas hojas de pedernal debidamente afilados. La única innovación que encontramos en este aspecto, y no muy frecuente, fue la de sustituir la materia prima empleada, el pedernal por algún tipo de metal.

El cereal se cortaba a la altura de las rodillas. Lo que se desechaba quedaba como alimento para el ganado. Las espigas se apilaban y eran llevadas a la era donde se cribaban. En algunos casos, las espigas se depositan en el suelo para que animales de carga las pisoteen. En otros, las espigas eran levantadas al aire con unas grandes palas. Con este método se conseguía separar la paja del grano, ya que la primera era arrastrada por el viento mientras que el grano caía al suelo. Este grano se recogía y era almacenado en los grandes silos.

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Los campesinos debían esperar a que un funcionario estatal hiciese las anotaciones oportunas sobre la producción obtenida con mera finalidad recaudatoria. A partir de este momento, el campesino tendría como toda actividad preparar su campo correspondiente para la llegada de la próxima inundación. También podía ser requerido para trabajos en obras públicas, incluyendo el acondicionamiento y mantenimiento del sistema de canales y diques.

En cuanto a los productos, el campesino egipcio se decantaba esencialmente por los cereales. No en vano, toda la zona comprendida en el Próximo Oriente basa su Neolítico en la domesticación de los cereales. Entre estos, abundaba el trigo, pero de mayor importancia para el campesino era la cebada, a través de la cual obtenían pan y cerveza. También podían cultivar legumbres y hortalizas, con una gran variedad de productos. El campesino, a su vez, para disfrute particular, podía disponer de un pequeño huerto de donde obtener cebollas, pepinos, lechugas… En cuanto a las frutas, la existencia de árboles era relativamente escasa. LA fruta predilecta para los egipcios fueron los dátiles que obtenían de las palmeras, aunque también podían contar con sandías o melones, por ejemplo.

Sin embargo, en una sociedad agrícola como la egipcia, el producto estrella era el cereal. Egipto se convirtió en un gran productor de cereal a lo largo de su Historia antigua. La riqueza de sus tierras fue plasmada por los geógrafos grecolatinos. Sin embargo, la dominación romana supondría la sobreexplotación tanto de los recursos naturales como de los humanos, con la consiguiente crisis de producción. Aún así, hoy en día, tan sólo la construcción de la presa de Asuán ha modificado el panorama agrícola egipcio, introduciendo alguna mejora en la actividad, pero provocando otros problemas.

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