Sethi I (Menmaatra) (1294 - 1279 a.C.): Hijo de Ramsés I (quien lo asociaría al trono en su brevísimo reinado de algo más de un año, aunque oficialmente con los cargos de Visir y General en Jefe del Ejército), los comienzos de su gobierno fueron manifiestamente agitados, ya que se vio obligado a emprender diversas campañas militares, inicialmente en el área de Siria y Líbano (donde tuvo que contener a algunas tribus beduinas que estaban atacando fortalezas y pozos claves en la región, así como vencer a una coalición de arameos y amorreos), más tarde enfrentándose por vez primera con Hititas llegando hasta el entorno de Kadesh, a continuación contra los libios (que estaban causando importantes disturbios en el área occidental del Delta) y los nubios (organizadores de revueltas al sur del país),
y finalmente de nuevo contra los siempre belicosos Hititas. A pesar de lo anterior, una vez estabilizada la paz en el país Sethi I puso en marcha un ambicioso programa de construcciones, programa en el que entre otras actuaciones levanta un santuario en honor del dios Ra en Heliópolis y amplía el de Ptah en Menfis, inicia la edificación en el templo de Amon en Karnak de la impresionante sala hipóstila, (que con una superficie de 102 x 53 metros alberga 134 gigantescas columnas papiriformes, 12 de ellas de aproximadamente 21 metros de altura y las restantes 122 de unos 15), erige el que sería su templo funerario en Dra Abu el-Naga, pero sobre todo ordena construir el magnífico templo de Abydos dedicado a Osiris, templo que con forma de L invertida contiene además de siete capillas para el culto de otras deidades (como Ra-Horajty, Amón-Ra, Isis, Horus o Ptah),
una de las llamadas
"Listas Reales" en la que figuran 76 nombres de monarcas, desde el mítico Menes hasta él mismo. Su sucesor, (fruto de su matrimonio con la reina Tuya, una mujer de origen plebeyo -era hija de un militar llamado Raia-, gran carácter, y que sobrevivió bastantes años a su marido), fue nada menos que Ramsés II. En cuanto a su tumba, la KV 17, descubierta por Giovanni Battista Belzoni el 16 de Octubre de 1817, es la más larga y profunda amen de una de las más bellas del Valle de los Reyes, albergando en su interior un impresionante techo astronómico.