Los Ushabti
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Aunque se han encontrado Ushabtis en casi todas las épocas, (desde la dinastía VI hasta la época de la dominación romana), sus formas y características han variado con el paso de los siglos. Así por ejemplo, si en un comienzo las figuras no llevaban ningún tipo de inscripción, a partir de la dinastía XII solía grabarse sobre su parte frontal el nombre y títulos de la persona a la que estuvieran destinadas. De este modo el conjuro solo podría hacerlo efectivo aquel a quien representaba. Sin embargo, durante la dinastía XVIII y posteriores esta costumbre cambió, pasando a escribirse entonces el capítulo VI del "Libro de los Muertos", el cual contiene precisamente la "Fórmula para que un Ushabti ejecute los trabajos para alguien en el Más Allá", fórmula que textualmente dice lo siguiente: "¡Oh ushabti de N.! (aquí se ponía el nombre del difunto): si soy llamado, si soy designado para hacer todos los trabajos que se hacen habitualmente en el Más Allá, sabe bien que la carga te será infligida allí. Como se debe alguien a su trabajo, toma tú mi lugar en todo momento para cultivar los campos, para irrigar las riveras y para transportar la arena de Oriente a Occidente". Ante ello, la figura tomaba la forma de una persona, respondiendo: "Heme aquí. Iré a donde me mandes, Osiris N. justificado". Durante todo el reino egipcio la fabricación de Ushabti fue una industria realmente floreciente, ya que se confeccionaron multitud de variedades en función del precio que cada cual podía pagar: desde los absolutamente sencillos y toscos, (fabricados masivamente por medio de moldes y de forma tan grosera que casi carecen de rasgos faciales), hasta los que se decoraban con ricos grabados policromos, (destacando aquellos en los que se intentaba en la medida de lo posible reproducir el parecido con el difunto a quien iban destinados). Los materiales empleados fueron de lo mas dispar: alabastro, fayenza, basalto, arenisca, granito, diorita, pórfido, piedra caliza, barro cocido, madera, etc., siendo también muy variados sus tamaños, ya que se han encontrado desde figuras que tenían tan solo unos pocos centímetros de longitud, hasta otras de más de un metro, (como por ejemplo las halladas en la tumba del rey nubio Taharqa, que medía 1,21 mts. de alto, ejemplares en cualquier caso atípicos, ya que lo habitual era que tuvieran entre 15 y 25 cms.). En cuanto a su forma general solían tener aspecto momiforme, llevando en muchos casos diversos útiles y herramientas en las manos tales como azadas, picos, mazas, palancas, yugos, cestas, serones o vasijas para el agua. Algunos Ushabti de madera hechos de manera específica para mujeres iban curiosamente adornados con pectorales dorados y brazaletes.
Este número sin embargo no siempre se respetaba, pues por citar un ejemplo en la tumba de Tutanjamón se llegaron a encontrar más de 400, en la de Sethy I más de 700, y en la del citado Taharqa más de un millar. En cuanto a los "supervisores o capataces", destacar como detalle adicional que se les distingue esencialmente porque en lugar de portar instrumentos agrícolas sobre su cuerpo, llevan en cambio algún atributo que refleje su autoridad, como un látigo o azote, además de ir cubiertos con una faldilla o delantal. Los Ushabti mas curiosos son aquellos que no solo se habían colocado de una u otra forma en la tumba, sino que incluso reposaban en su propio y particular pequeño sarcófago, y aun cuando a veces se han encontrado desnudos yaciendo sobre cojines o fajas de lino, en otras ocasiones llegaron incluso a ser vendados como si de una momia autentica se tratase. |
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| BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA | ||||||
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Manuel Crenes |
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Este trabajo fue publicado originalmente en la web "Egiptología Científica y Divulgativa". |