La Momificación
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En la primera se extraían las vísceras del cuerpo (estómago, intestinos, hígado, vesícula, corazón y pulmones) a través de un corte realizado en el costado izquierdo con una piedra etíope afilada (de obsidiana o sílex), vísceras que convenientemente lavadas y desecadas, se depositaban en los vasos Canopos, unos recipientes especiales cuyas tapaderas reproducían las cabezas de "los Cuatro Hijos de Horus": Anset, Hapi, Duamutef, y Qebsenuf, recipientes que tras ser precintados se introducían en un cofre (generalmente de madera) que se colocaba al lado de la momia, y que tenía grabadas ocasionalmente en sus cuatro esquinas a las diosas Isis, Neftis, Neith y Selkis. A continuación (y tras una previa "licuefacción"), se extraía el cerebro con ayuda de un gancho o alambre curvado a través de un orificio practicado en la nariz, unos restos con los que aún no se ha podido dilucidar qué se hacía exactamente, aunque con toda probabilidad debieron ser desechados por cuanto se consideraba que este órgano no tenía ninguna función destacable. Seguidamente se lavaba el cuerpo interna y externamente con vino de palma, se rellenaban las cavidades abdominales (para evitar que se deformaran) con bolsitas de tela conteniendo trapos, fibras vegetales, serrín, o arena, se perfumaba con diversas esencias olorosas (como mirra o canela, descartándose curiosamente el incienso que era empleado para ungir tan solo la cabeza), y tras coser el corte se sumergía en natrón durante 70 días, la misma duración que la estrella Sothis (Sirio) tardaba en salir por el horizonte tras desaparecer previamente por el. Después de ese tiempo se había logrado su total desecación.
En la segunda fase se envolvían por separado y con el mayor cuidado los restos con vendas de lino, (primeramente los dedos de pies y manos, después brazos y piernas, a continuación la cabeza, y por último el resto del cuerpo), unas vendas que llegaban a alcanzar en su conjunto una longitud total de 300 a 500 metros, y que eran fijadas con goma arábiga, por lo que este proceso podía llegar a durar hasta 15 días. Ocultos entre la envoltura solían colocarse diferentes amuletos y papiros con textos y conjuros mágicos, con el fin de proteger al difunto en el Más Allá. Finalmente se le cubría el rostro con una máscara, (con la que se intentaba representar con la máxima fidelidad posible los rasgos en vida de la persona objeto del tratamiento), y se le introducía en un ataúd o sarcófago de madera, el cual debido al alto precio de este material así como a la riquísima decoración con que en ocasiones se engalanaba, resultaba carísimo. Según cuenta el historiador griego Diodoro de Sicilia, el precio del proceso más costoso de los tres era de un talento de plata, de veinte minas el segundo, y "muy barato el tercero", aunque no precisa su coste. La práctica de la momificación se llevaba a cabo en la llamada "Casa de la Purificación de la Buena Casa", una institución dependiente de los templos en la cual además de auténticos profesionales trabajaban también personas consideradas la escoria de la sociedad, tanto condenados por la ley como fugitivos de la justicia (que sabían que no serían perseguidos en aquel lugar), un conjunto de individuos que si por un lado resultaban en gran medida imprescindibles, por otro eran despreciados de tal modo que ni las prostitutas de mas baja condición aceptaban tener trato carnal con ellos, razón por la cual en ocasiones llegaron al extremo de practicar la necrofilia, hecho que indujo a que cuando una mujer joven y atractiva o de buena posición fallecía, los parientes esperasen tres o cuatro días antes de entregar sus restos a los embalsamadores para que el incipiente proceso de descomposición alejase de ella la posibilidad de que fuese violada.
Normalmente, cuando se habla de momificación se suele asociar este nombre a los procesos efectuados sobre cuerpos humanos. Sin embargo los antiguos egipcios tuvieron así mismo la costumbre de momificar a multitud de animales, tales como babuinos, bueyes, buitres, carneros, cocodrilos, escarabajos, gansos, gatos, hipopótamos, halcones, ibis, leones, lobos, mandriles, oxirrincos, perros, ranas, ratas, toros, y un largo etcétera difícil de enumerar. De hecho, sobre este tema (y como simple ejemplo de hasta que punto estaba extendida la momificación en el reino animal), podemos destacar que tan solo en Tuna el-Gebel se llegaron a descubrir junto a otros animales de distintas especies unos cuatro millones de ibis a quienes se había aplicado el proceso comentado. El término momia deriva de la palabra árabe Mummia, con la que se conoce al betún, en analogía a las substancias que se empleaban durante el proceso de embalsamamiento. |
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| BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA | |||||||||
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Manuel Crenes |
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Este trabajo fue publicado originalmente en la web "Egiptología Científica y Divulgativa". |