Los Escarabeos
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Curiosamente el uso de escarabeos no comenzó a hacerse sin embargo habitual hasta una época relativamente avanzada, el Reino Medio, ya que todo parece indicar que los escasos ejemplares que aparecen decorados con nombres de faraones del Reino Antiguo sobre su superficie habrían sido elaborados en realidad bastantes siglos después. Las funciones del escarabeo fueron muy diversas, aunque en su mayor parte eran portados como amuletos, en cuyo caso se grababan (bien en su anverso que tenía forma abovedada, bien en su reverso con la superficie plana) figuras de dioses o animales, escenas mágicas, elementos decorativos, así como frases o textos significativos, (desde elaborados conjuros hasta sencillos mensajes de buena suerte). Otra clase de escarabeos eran aquellos en los que figuraba el nombre de su propietario, el cual podía usarlos como un sello individualizado, sello que a veces les servía para estampar una marca personal en lugares específicos y puntuales en que por diferentes motivos dicha práctica resultaba necesaria, (por ejemplo en los tapones de terracota con los que se cerraban las ánforas de vino, evitando con ello y en la medida de lo posible que gentes no autorizadas se tomaran la libertad de abrirlas impunemente).
Finalmente existía también un tipo especial de escarabeo al que se le daba un uso funerario, siendo conocidos como "Escarabeos del Corazón", ya que servían en ocasiones para proteger dicho órgano en una momia, y en otras nada menos que para sustituir durante el proceso de momificación la propia víscera física del difunto, razón por la cual se grababa sobre su superficie el capítulo XXX del "Libro de los Muertos" u otros tipos de sortilegios tendentes a garantizar a su virtual propietario que el órgano en cuestión no le iba a traicionar en el juicio que debía superar antes de poder acceder al reino de Osiris. Por tal motivo (y entre otras recomendaciones) era habitual escribir sobre ellos la fórmula: "¡Oh corazón mío que me dio mi madre, oh víscera de mi corazón de mis diferentes edades, no prestes falsos testimonios contra mí en el día del juicio, no os opongáis a mí ante el tribunal, no demostréis hostilidad contra mí en presencia del guardián de la balanza!"... De alrededor de diez centímetros de tamaño en estos casos particulares, solían ser de lapislázuli, cornalina, o jaspe verde, piedras semipreciosas que dada la importancia que revestían en cuanto a su uso a veces eran asimismo ricamente engarzados en oro o plata. De entre los escarabeos personales más abundantes podemos citar aquellos en los que figuran los nombres de Thutmosis III y Amenhotep III, abundancia que no proviene necesariamente del hecho de que se confeccionaran en mayores cantidades en las épocas a las que hacen alusión, sino a que en muchos casos se fabricaron hasta cientos de años después como una forma de recordar y rendir homenaje a sus presumibles propietarios. |
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| BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA | ||||||
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Manuel Crenes |
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