La Casa de la Vida
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Complementando a lo anterior, la "Casa de la Vida" era también el lugar donde se desarrollaban actividades de otras naturalezas, como establecer los detalles litúrgicos que debían formar parte del culto a los dioses, elaborar desde normas éticas hasta rituales funerarios, estipular los cánones por los que debían regirse diferentes artes como la escultura, la pintura o la arquitectura, prefijar los diferentes nombres o títulos que adoptaba cada nuevo monarca cuando ascendía al trono, confeccionar los calendarios con los que controlar la adecuada marcha de la sociedad, o celebrar determinados ritos religiosos especiales con un alto componente de naturaleza "mistérica", y en los que la magia adquiría especial relevancia. De hecho, (y con relación a esto último), hay constancia de que por ejemplo el mismo Faraón pasaba una noche en sus dependencias con ocasión de celebrar una de las más importantes ceremonias de la antigüedad: la de Regeneración Solar del Rey. Dependientes de los templos principales y protegidas por deidades próximas al círculo heliopolitano, a la hora de enseñar no toda "Casa de la Vida" otorgaba sin embargo los mismos conocimientos, sino que según el lugar de ubicación cada una se distinguía por estar especializada en un tema descollante, aunque no por ello dejasen de lado el resto de los otros múltiples aspectos del saber. Así, aquellos médicos que deseasen alcanzar el máximo grado de maestría en su profesión, acudían principalmente a la "Casa de la Vida" de Bubastis, Abydos o Sais, mientras que los arquitectos, lo hacían a la de Heliópolis. Al margen de las citadas, también gozaron de alto prestigio las ubicadas en Menfis, Karnak, Edfú y Esna. Formadas por múltiples y variadas dependencias, estaban a cargo de un selecto personal compuesto por los sacerdotes más sabios, (maestros en todo tipo de conocimientos, desde religión, farmacopea, medicina o magia, hasta matemáticas, astronomía, arquitectura, geometría, geografía, leyes, literatura o historia), un personal que a veces adoptaba curiosos títulos o nombres como los de "Director de los Dos Asientos en la Casa de la Vida", o "Sacrificador de la Casa de la Vida", y entre los que se encontraban asimismo un amplio número de escribas altamente cualificados a los que se aplicaba los apelativos de "Seguidores de Ra", o "El Personal de Ra". Entre sus paredes, los documentos almacenados, fueran del tipo que fuesen, se custodiaban cuidadosamente protegidos en jarras o cajas, las cuales se ubicaban en unos nichos habilitados a tal fin para así evitar su deterioro, documentos cuyo acceso si bien estaba como es lógico un tanto restringido, podían desde luego ser consultados por un buen número de cualificados profesionales, tales como sacerdotes, médicos, arquitectos o escultores. De hecho, se sabe por ejemplo que un extenso número de sabios de la antigüedad ajenos incluso al país, (entre los podemos citar a Tales de Mileto, Solón, Pitágoras, Platón, Diodoro de Sicilia o Plutarco), ampliaron su ya de por sí extensa formación en estas instituciones. Por supuesto, el personal con mayor y mejor formación del país, (y el que alcanzaba por tanto los mas altos puestos en el escalafón social), era precisamente el que había sido instruido en tales lugares. Anotar finalmente que aunque es probable que por el hecho de haber sido construida en una época tardía y por gentes procedentes de una cultura bastante ajena como fue la helenística la convirtiera en un tanto diferente a sus predecesoras, un último y descollante exponente de lo que en verdad pudo ser una "Casa de la Vida" fue la famosísima Biblioteca de Alejandría, la cual englobaba en su interior no solo el compendio de cuanto conocimiento se pudo reunir en la antigüedad, sino que también albergó en su sede variados museos quien sabe con cuántas maravillas hoy desgraciada e irremediablemente desaparecidas... |
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| BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA | |||
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Manuel Crenes |
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Este trabajo fue publicado originalmente en la web "Egiptología Científica y Divulgativa". |